lunes, 17 de febrero de 2014

De Hamlet un poco

El mejor discurso de Hamlet,
obra de William Shakespeare: 

  •  ¡Ser, o no ser, es la cuestión!—¿Qué debe más dignamente optar el alma noble entre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas?
  • Morir, dormir, no despertar más nunca, poder decir todo acabó; en un sueño sepultar para siempre los dolores
  • del corazón, los mil y mil quebrantos
  • que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara concluir así! Morir... quedar dormidos...
  • Dormir... tal vez soñar!—¡Ay! allí hay algo que detiene al mejor. Cuando del mundo no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños vendrán en ese sueño de la muerte!
  • Eso es, eso es lo que hace el infortunio
  • planta de larga vida. ¿Quién querría
  • sufrir del tiempo el implacable azote,
  • del fuerte la injusticia, del soberbio
  • el áspero desdén, las amarguras
  • del amor despreciado, las demoras
  • de la ley, del empleado la insolencia,
  • la hostilidad que los mezquinos juran
  • al mérito pacífico, pudiendo
  • de tanto mal librarse él mismo, alzando
  • una punta de acero? ¿quién querría
  • seguir cargando en la cansada vida
  • su fardo abrumador?... Pero hay espanto
  • ¡allá del otro lado de la tumba!
  • La muerte, aquel país que todavía
  • está por descubrirse, 
  • país de cuya lóbrega frontera
  • ningún viajero regresó, perturba
  • la voluntad, y a todos nos decide
  • a soportar los males que sabemos
  • más bien que ir a buscar lo que ignoramos.
  • Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos
  • haces unos cobardes, y la ardiente
  • resolución original decae
  • al pálido mirar del pensamiento.
  • Así también enérgicas empresas,
  • de trascendencia inmensa, a esa mirada
  • torcieron rumbo, y sin acción murieron.

Fuente: 4umi.com 

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